Mujeres de Fe

Cada martes, a las 9:00 am, se abren las puertas de la Casa Sede de la Escuela Bíblica Católica Yeshu’a para recibir a mujeres de distintas edades y realidades quienes han decidido reclamar aquella promesa del Señor: “Vengan a mí los cansados y agobiados que yo les daré descanso” (Mt 11, 28)

Desde sus inicios en el año 2015, el grupo Mujeres de fe, se ha venido consolidando como un espacio de encuentro con Dios a través de su palabra, y experimentar su misericordia y amor.

A lo largo de estos años, se han visto testimonios de mujeres que han recuperado su lugar como hijas de Dios, que han recobrado las fuerzas para luchar por el matrimonio o por los hijos, y han encontrado el sentido de sus vidas; incluso, suele llamarse el “Spa espiritual”, pues así como las mujeres suelen frecuentar salones de belleza para mejorar la apariencia física, el grupo mujeres de fe es la oportunidad para dejar a Dios trabajar en el corazón de la mujer, y convertir el caos en orden.

Ahora bien, respecto a sus inicios, se podría decir que el grupo nace de la necesidad de promover y fortalecer procesos de discipulado con las mujeres que asisten al encuentro anual Mujeres de fe, que se realiza a nivel de escuela, y en el que participan cientos de mujeres de distintas edades y realidades para meditar en la palabra de Dios a partir de temas puntuales, escuchar testimonios de mujeres que han experimentado el paso sanador y restaurador de Dios en sus vidas, y vivir momentos de alabanza y oración.

En este sentido, es que cada semana se proponen distintas temas de reflexión tomando como base la realidad propia de la mujer, tales como: autoestima, sentido y proyecto de vida en Dios, perdón, cómo asumir duelos, historia de mujeres en la biblia, entre otros; se viven momentos fuertes de oración, se proyectan videos y películas para el crecimiento espiritual, y se motiva a vivir a una vida en comunidad; muestra de ello, es que al día de hoy, hay 3 comunidades dentro del grupo, que se reúnen después del encuentro general para continuar fortaleciendo su proceso de fe desde la palabra de Dios, la oración, el compartir fraterno y la participación en el sacramento de la Eucaristía (Hechos 2, 42)

A manera de conclusión, cabe traer a remembranza aquellas palabras del Salmista “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” (Salmo 125, 3) y lo que más adelante nos dice el mismo Jesús: “¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres” (Mt 15, 28) pues resumen lo que hasta ahora se ha vivido en el grupo mujeres de fe y lo que el Señor ha prometido.